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Lexnews.es | Préstamos Renta Universidad, historia de un futuro laboral hipotecado

David Andrés Martín – Periodista Coordinador de Prensa de la Plataforma de Afectados por el Préstamo Renta Universidad ICO
El Préstamo Renta Universidad es la historia de un préstamo universitario lleno de irregularidades.
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David Andrés Martín – Periodista. Coordinador de Prensa de la Plataforma de Afectados por el Préstamo Renta Universidad ICO. (Foto: Davinia Muñoz Quero)

Puesto en marcha en 2007 y derogado en 2011, supuso el estrepitoso fracaso de un intento de acercarse al modelo anglosajón. Los estudiantes que accedimos a este préstamo, no lo hicimos para comprarnos un coche ni para irnos de vacaciones a la Guayana Francesa. Lo hicimos para estudiar un máster que, en teoría, iba a abrirnos las puertas del mercado laboral.
Lo que ninguno de nosotros sospechábamos era que esas puertas llevaban cerradas mucho tiempo. Cuando se firmaron los acuerdos entre acreedores e intermediarios, las autoridades competentes nunca alertaron a los estudiantes de los verdaderos riesgos. Años después, no se han cumplido las expectativas ni los objetivos para los que estos préstamos fueron puestos en marcha. La tasa de paro alcanza el 27% y el desempleo juvenil roza el 60%.
Sin trabajo ni recursos para poder devolver nuestra deuda, los afectados reclamamos que el gobierno y los bancos asuman su responsabilidad. Nosotros asumimos la nuestra, pero tenemos una demanda sencilla y realista: queremos tiempo para poder pagar. Es imposible hacerlo si las puertas del mercado laboral siguen cerradas con llave.
Cuando hace unos años los afectados accedimos al Préstamo Renta Universidad sabíamos lo que estábamos firmando. Me pregunto si el Ministerio, el ICO y las entidades bancarias colaboradoras también lo sabían. Porque, a tenor de los acontecimientos vividos en los últimos meses, parece ser que no tenían ni puñetera idea. ¿Cómo se puede explicar entonces que los agentes implicados en esta línea de crédito ignoraran flagrantemente, entonces y ahora, la creciente tasa de paro juvenil? ¿Cómo se puede explicar que ninguno de ellos sepa de dónde provienen los fondos destinados a financiar esta línea de crédito? ¿Por qué no pueden aclarar si el dinero es público o privado? ¿Cómo es posible que no sean capaces de explicar dónde demonios han ido a parar esos 450 millones de euros presupuestados en el BOE? ¿Por qué tienen miedo a hacer públicos sus Convenios de Colaboración internos? Sólo se me ocurren dos posibles hipótesis, incompetencia y/o mala fe.
Entre 2007 y 2011, las autoridades financieras y gubernamentales que pusieron en marcha esta línea de crédito nos repitieron hasta la saciedad que la luz al final del túnel estaba cada vez más cerca. Solo tenemos que echar un vistazo a las hemerotecas. En 2007/2008 no había crisis, había “desaceleración económica”. Después, cuando la crisis económica era ya un hecho, llegaron los famosos brotes verdes. Actualmente se repiten los mismos mensajes. En pleno 2013 y endeudados hasta las cejas, llevamos 5 años cansados de escuchar aquello de que “lo peor de la crisis ya ha pasado”. Al parecer se trata de la estrategia de infundir optimismo sobre la población… aunque a veces parece más la patética actitud mirar hacia otro lado y tomar a la gente por tonta. ¿Por qué prestamistas e intermediarios son incapaces de asumir su responsabilidad y actuar en consecuencia? ¿Por qué no reconocen que las previsiones con las que lanzó el Préstamo Renta Universidad no fueron realistas? ¿Por qué no dicen alto y claro que se equivocaron? ¿Por qué no pueden abrir los ojos y ver que vivimos en una situación excepcional? Nosotros, los prestatarios, sí reconocemos nuestro error. Solo pedimos más tiempo para devolver nuestra deuda.
Las mismas autoridades financieras y gubernamentales que se colgaron las medallas fueron endureciendo por debajo de la mesa las condiciones de los Préstamos Renta hasta llegar al recorte radical de 2010/2011, donde se elevaron los intereses y se redujeron drásticamente los plazos de carencia y amortización. ¿Por qué no se comunicaron debidamente estos cambios? ¿Por qué siguieron publicitando los Préstamos Renta Universidad con las condiciones originales? ¿Por qué el Banco Santander vendía esta línea de crédito a los estudiantes utilizando información incorrecta? ¿Por qué por regla general las entidades bancarias no tenían ni idea de lo que estaban vendiendo? ¿Por qué la gestión de la comunicación entre Ministerio, ICO y bancos fue tan desastrosa?
Por aquel entonces, la razón de ser de estos préstamos estaba clara: se trataba de una línea de crédito puesta a disposición de aquellos recién titulados a los que su relativamente recién adquirida licenciatura, diplomatura, o ingeniería no les servía para nada. Es decir, casi todos. La solución a todos nuestros problemas, decían, era seguir estudiando y especializarnos para lograr sortear un mercado laboral saturado de jóvenes licenciados. Al parecer, no supieron o quisieron ver que este segmento de población está especialmente expuesto a los vaivenes de la economía, al paro y a la precariedad laboral. Por tanto, de nuevo me pregunto, ¿sabían de veras los bancos y las autoridades lo que estaban ofreciendo? Si la respuesta es afirmativa, las dos únicas razones que pueden explicar su conducta son la incompetencia y/o la mala fe. Porque hay que ser incompetente y tener mala fe para poner a disposición de los estudiantes una línea de crédito de semejantes características ignorando la coyuntura económica. Prefirieron mirar hacia otro lado. Una vez concedidos los créditos, ¿por qué nadie había previsto que esta situación se acabaría dando? ¿Por qué han seguido ignorando durante estos años el problema mientras la tasa de paro no dejaba de crecer?
Durante años se nos ha bombardeado sistemáticamente con el mensaje de que, en tiempos de crisis, para labrarse un futuro hay que formarse, seguir estudiando y especializarse. Todavía hoy en día esta es una idea recurrente en los medios de comunicación. Hace unas semanas, un conocido portal de empleo daba a conocer un estudio cuyas conclusiones apuntan en la misma línea. Porque, claro, el saber no ocupa lugar. Lo que nadie nos dice es que el saber tampoco ayuda a llenar la nevera. Sobre todo si eres joven y vives en un país llamado España.
Los afectados por el Préstamo Renta Universidad a menudo somos acusados de haber elegido estudios de posgrado sin salida en el mercado laboral español. Y yo me pregunto: ¿qué especialidades tienen salida en el mercado laboral español? Al parecer, ignoran que muchos médicos, enfermeros e ingenieros se ven obligados a marcharse al extranjero para poder trabajar en algo parecido a lo que han estudiado. A menudo, “lo más parecido” es sinónimo de fregar el suelo de la cafetería de un hospital. Visto el panorama, no está tan mal. Porque en España, difícilmente podrían aspirar a eso. Están sobrecualificados.
El verdadero problema es que en este país llamado España no se valora el talento, muchísimo menos en tiempos de crisis. En época de bonanza, el mercado laboral español no tiene cabida para determinadas especialidades; en época de crisis, no hay espacio para nadie. Es una vergüenza que las siglas I+D+i no signifiquen nada. Tan solo parecen servir para decorar unos programas electorales destinados a ser incumplidos sistemáticamente por los políticos. Por desgracia, parece ser que estamos condenados a ser un país de turismo de sol y playa (o de pelotazo inmobiliario cuando suena la campana).
Los afectados por el Préstamo Renta Universidad somos tan solo un ejemplo de cómo la sociedad española invierte en educar a sus ciudadanos para luego condenarles al paro, a la precariedad laboral y al exilio económico. Al parecer, España no nos necesita. Es curioso que los curriculum vitae de los posgraduados que accedimos al préstamo estén en el cubo de la basura de las empresas españolas. Para colmo, tampoco nos es fácil largarnos de aquí y plantar nuestras maletas en el extranjero. La póliza del Préstamo Renta Universidad pone obstáculos a esto. Esta última cláusula, es otra de las joyas de nuestro contrato. Los autores de dicha ocurrencia deben de ser unos genios. ¿Mala fe o incompetencia? Solo ellos lo saben.

David Andrés Martín – Periodista

Coordinador de Prensa de la Plataforma de Afectados por el Préstamo Renta Universidad ICO

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